Fungusol.

Llega el verano, llegan los calores y los pies empiezan a tomar protagonismo en nuestras vidas. La cosa es tan grave que dos de mis bloggers favoritos: juananpol y zetxek han comentado el asunto pies últimamente. Los pies pueden sudar, oler mal, picar… La cosa no es como para tomársela a coña, por ejemplo, unos pies olorosos pueden ser el mayor obstáculo para una vida social plena. Generalmente piensas que semejante problema sólo se nota cuando te descalzas. Falso. Tú, que estás acostumbrado a semejante olor a camembert, tienes un umbral de resistencia mucho más alto que el resto de la gente, que empieza a huir de las nauseabundas emanaciones de tus pinreles en cuanto tienen oportunidad. Si te sudan mucho (como es mi caso) acabas el día empapado, como si hubieras estado de pesca y con los dedos arrugados como las pasas de Corinto. Y si te pican puede ser un infierno. Afortunadamente para nosotros, Roche, esa pedazo de farmaceutica (también conocida como la que nos la metió doblada con el Tamiflu y su puta madre) ha creado el producto definitivo de la galaxia: el Fungusol.

Fungusol, tu amigo del alma.

Uno de los cientos de productos con ácido bórico, protagonista de la teoría conspiratoria de PedroJ.

Como podeís ver en la etiqueta, el Fungusol no son más que polvos talco con ácido bórico y óxido de zinc (5% p/p H3BO3 y 10% p/p ZnO), dos compuestos con propiedades antibacterianas y antimicóticas. Los pies son lugares calentitos, con multitud de resquicios y siempre van tapados con calzado, características que los hacen ideales como medio de cultivo de bacterias y hongos. Precisamente estos simpáticos habitantes son la causa principal de los problemas que comentaba más arriba, de hecho lo de que huelan a queso no es coincidencia, es que algunas de las bacterias que viven en el queso pueden vivir en los pies. Pues bién, el Fungusol ataca a la causa del problema y no a sus consecuencias, de ahí su efectividad. A efectos prácticos, el producto se espolvorea en pies y calzado bien secos y ya está. Yo lo hago un par de veces a la semana y puedo afirmar que podría comer con mis pies de lo bien que están.

Disclaimer:

Este post lo escribo como servicio público, por intentar aportar una solución a un problema más serio de lo que parece. No tengo nada que ver con Roche ni he cobrado comisión por escribirlo.

Acepto sobornos.

Publicado en off-topic. 6 Comments »

6 comentarios to “Fungusol.”

  1. zetxek Says:

    Parece mucho más efectivo que las típicas plantillas antiolor o los sprays de pies que enmascaran el mal olor, me parece mucho más eficaz lo de atacar la raíz del problema, lo otro sólo hace que no huelan mal un rato. Es muy útil ahora para verano, zapatillas sin calcetines, calor y demás fastidios.

    Y no se tome mi post como duda de la necesidad de higiene de los pinreles, sino una duda sobre como la afrontamos los influyentes bloggers 🙂

  2. juananpol Says:

    Como ya te comenté ya conocía el fungusol, en mi casa es muy usado y la verdad es que es muy útil y efectivo. La putada es que mi problema, por el cual nunca he ido al médico, no lo cuera ese polvo de Dioses, una vez me lo quitó una serie de cremas que le mandaron a mi madre.

    Como alternativa más económica al Fungusol, puedo decir que lo que realmente hace efecto es el ácido bórico, debido a que trabajo en un laboratorio tengo acceso a esa serie de productos, y un compañero mio químico compró y se lo echa del tirón en los zapatos, al parecer es mas barato y dura mas, el problema es que cualquier día aparezca con lo pies a la altura de las ingles.

  3. eltabernero Says:

    La verdad es que puedo decir que, aún con las deportivas puestas todo el día, las emanaciones de mis pies no llegan a ser molestas. Soy de las personas afortunadas que de pequeño le olían los pies y de mayor, por arte de magia, es olor desaparece… espero que no vuelva….
    Yo de pequeño usaba algo de eso con ácido bórico y me fué de perilla 😉

  4. deivid Says:

    Os voy a poner un remedio casero. Alguien muy cercano a mi, el cual prefiere mantener su anonimato, tenía este mismo problema. Pues bién, harto ya de remedios milagrosos y carísimos que no le solucionaban el asunto, decidió probar un remedio que había oido por ahí. La cosa consistía en aplicar en pies y zapatos bien secos bicarbonato, si sí, tal y como suena, BICARBONATO. Pues no solo le solucionó el problema, sino que además le basta con aplicar el “tratamiento” una vez al mes, pasando a dos veces al mes en verano. No me preguntes las causas científicas porque las desconozco, pero doy fe de que al menos a el le funciona.
    Si alguno de vosotros prueba y le va bien, que me lo haga saber.

  5. ponzonha Says:

    Joder, tan jóvenes y parecemos un grupo de abueletes en el bar contando nuestros achaques y los trucos en plan La Botica de la Abuela…

  6. Briatore,quiero ser como Briatore Says:

    Insuperabile!! los mio piloti l’¡usati molto! Specialle el Heikki


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