Sí amigos, tal día como hoy de hace diez años fallecía Lady Diana Spencer, por aquel entonces ex-esposa de Carlos de Inglaterra. Dado que mi anterior post sobre ella ha recibido 2641 visitas él solito, deduzco que es un tema de interés para mi público, así que me permito refritarlo y añadir más cositas.
Lo primero decir que toda aquel espectáculo, vorágine y pantomima que se montó hace diez años se ha perdido en las arenas del tiempo. Parecía que la denominada Princesa del Pueblo (me parto) iba a permanecer en la memoria colectiva forever y que los verdaderos culpables de su muerte iban a ser descubiertos y juzgados. Nada más lejos de la realidad. Hoy, el puente de L’Alma apenas guarda recuerdos de lo que allí ocurrió y los únicos que por allí pasan son cuatro españoles despistados:

Justo debajo de esta llama está el tunel donde ocurrió el terrible suceso.
Lo más triste de todo esto, es que el 95% de la gente que ve esta llama piensa que es un monumento en homenaje a Lady Di, nada más lejos de la realidad, pues es una réplica de la llama de la estatua de la libertad que conmemora el regalo de la susodicha estatua por parte de los franceses a los estadounidenses. Justo delante hay un murete lleno de pintadas a rotulador recordando a la princesa. No exagero si digo que más de la mitad son en castellano, como si los ingleses, tan hundidos en su dolor, no fueran capaces de expresarlo. La mayoría de los textos la recuerdan como la gran defensora de los pobres y los desfavorecidos. No me extraña, porque debía ser la más normal de la familia de carcas a la que perteneció mientras duró su matrimonio con Carlos (un hijoputa peor de lo que parece). Aunque resulta un poco irónico luchar contra la pobreza del mundo vestida de Chanel y de vacaciones en Saint-Tropez, pero bueno.
En Londres la cosa es mucho peor. El único monumento que tiene es un ridículo círculo de Hormigón que me negué a visitar. ¿Dónde están todos los que la lloraban? Desaparecidos en combate o deseando la muerte de esa usurpadora caballuna que es la ¿señora? Parker-Bowles, que, sin embargo, va poco a poco ocupando su lugar. Es quizá el final más triste que podíamos pensar para la pobre Di. Otrora icono brutal y ahora una estrella cada vez más apagada en el firmamento.
Quizá penseís después de esto que Lady Di me caía mal. Nada más lejos de la realidad. Siento bastante compasión por una persona bastante por debajo de la media que llegó, totalmente engañada, a ser princesa. Que amó a su marido mientras que de él sólo obtuvo el más ignominioso de los adulterios: público, guarro y casi desviado (por lo caballuna). Y que, llegado el momento, se puso el mundo por montera e hizo lo que le salió de los huevos. ¡Olé! Durante la Historia hubo muchas princesas y reinas cornudas, sin embargo puede que Lady Diana haya sido la primera en revelarse, decir basta y no seguir con la farsa. Además, es posible que haya llevado a cabo el mayor sabotaje conocido contra una monarquía:

Parecidos razonables.
No quería acabar este post sin recordar aquel suceso como una fuente inagotable de chistes en aquel septiembre de 1997. He elegido uno aportado por Deivid en el anterior post:
¿Que llevaba Lady Di puesto el día que murió?
Un vestido estampado.
Pues nada. Con Dios hermanos.